Sin dar la lata: Una mirada bajo el capó de los fondos Momentum

Como cada lunes, abrimos nuestras latas y conservas para compartir investigaciones, análisis y estudios que guardamos en el archivo. Hoy vamos con momentum y polémicas, porque la investigación que traemos no viene exenta de ella:


El estudio que compartimos hoy ha sido publicado este mes de Febrero por Ayelen Bangeas y Carlo Rosas y en él se critica el valor de los fondos momentum:


La inversión de impulso (momentum) ha surgido en los últimos años, con activos que crecen a un ritmo tres veces superior al de los fondos convencionales. Utilizando un amplio conjunto de datos de fondos de renta variable de EE.UU., este documento examina el valor económico de los fondos momentum. En general, encontramos que los rendimientos ajustados al riesgo de los fondos momentum son, en promedio, negativos, y la mayor parte de la variación de la serie temporal de esos rendimientos se explica por la exposición al factor mercado. Además, los fondos momentum no mejoran el rendimiento de los inversores que ya invierten en factores Fama-French.

La polémica saltó tras el análisis en Bloomberg de Aaron Brown a esta investigación, en la que critica que los datos reportados incluyen un periodo inferior al que se dicen en el informe y que en el mejor de los casos es un trabajo de cherry-picking.


Por un lado solo analizan un periodo de 6 años que ha sido especialmente negativo para estrategias momentum porque ha habido mucho crash (en 2015 y 2020 en particular) por lo que es normal que no salgan buenos números. Además Los fondos momentum son long only y no long short, por lo que evidentemente no son lo mismo que el “factor momentum” académico. (Este es long short). Y por otro lado, exponen que la mayoría del retorno es de BETA, algo que ya se sabía (los factores long only solo aportan un ligero sesgo) y que el efecto diversificador es bajo “una vez ya has incluido otros diversificadores”, algo que ya ocurre también con cualquier otro cuando lo metes en una cartera que ya tiene otros diversificadores. En conclusión, parece que el estudio no aporta nada nuevo y recoge una dudosa conclusión algo rebuscada. Lo único que queda en claro es que en los últimos 6 años esta estrategia no ha aportado mucho a una cartera diversificada de estrategias, algo que dista mucho de la conclusión anunciando prácticamente la muerte prematura de esta estrategia.


Aaron Brown sugería en su crítica qué hacer con este trabajo:


Bueno, puedes no creer en el momentum y no querer los ETFs de impulso de todos modos, independientemente del rendimiento reciente. O puedes creer en el momentum, y esperar hasta que estos ETFs comiencen a hacerlo bien antes de comprarlos. Creo que debería prestar atención a la evidencia a largo plazo, a través del mercado, para todos los tipos de momentum y asegurarse de que su cartera tiene una exposición saludable a todos los tipos. Apostar por un solo tipo -momentum transversal en las acciones estadounidenses- puede significar experimentar profundos periodos de caídas durante varios años. Pero el momentum diversificado a largo plazo es una de las apuestas más fiables que conocemos en finanzas.

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